Ligamentos de la vertebra

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En esta lección de anatomía, voy a cubrir los principales ligamentos de la columna vertebral. Recapitulemos por un momento. ¿Qué son los ligamentos? Los ligamentos son esas fuertes bandas de tejido conectivo fibroso que conectan principalmente los huesos entre sí, añadiéndoles fuerza y estabilidad. Con menor frecuencia, también conectan órganos o cartílagos. Los tendones, en cambio, conectan los músculos con los huesos.
Los ligamentos, junto con otros tejidos, ayudan a mantener los huesos unidos en su posición correcta. Como habrás adivinado, los ligamentos de la columna vertebral se van a unir en diferentes puntos para fortalecer y estabilizar los huesos de tu columna, evitando que se muevan demasiado en una dirección.
Vamos a desglosar el nombre de este ligamento. La primera palabra es “anterior”, lo que nos indica que este ligamento va a estar situado en la superficie frontal de los cuerpos de las vértebras, que es el lado más cercano a tu estómago. Longitudinal nos dice que es vertical y “largo”, recorriendo toda la superficie frontal de la columna vertebral, uniéndose tanto a los discos intervertebrales como a los cuerpos vertebrales. La función principal de este ligamento es evitar la hiperextensión, que se produce cuando hay un exceso de flexión de la columna vertebral hacia atrás.

Dislocación de vértebras

La sección principal de este artículo puede ser demasiado corta para resumir adecuadamente los puntos clave. Por favor, considere la posibilidad de ampliar el lead para proporcionar una visión general accesible de todos los aspectos importantes del artículo. (Septiembre de 2019)
La columna vertebral, también conocida como espina dorsal o columna vertebral, forma parte del esqueleto axial. La columna vertebral es la característica que define a un vertebrado en el que la notocorda (una varilla flexible de composición uniforme) que se encuentra en todos los cordados ha sido sustituida por una serie segmentada de huesos: vértebras separadas por discos intervertebrales[1] La columna vertebral alberga el canal espinal, una cavidad que encierra y protege la médula espinal.
El número de vértebras de una región puede variar, pero en general el número es el mismo. En la columna vertebral de un ser humano hay normalmente treinta y tres vértebras[3] Las 24 vértebras pre-sacras superiores son articuladas y están separadas entre sí por discos intervertebrales, y las nueve inferiores están fusionadas en los adultos, cinco en el sacro y cuatro en el cóccix, o coxis. Las vértebras articuladas se denominan según su región de la columna vertebral. Hay siete vértebras cervicales, doce torácicas y cinco lumbares. Sin embargo, el número de las de la región cervical sólo varía en raras ocasiones,[4] mientras que el de la región coccígea es el que más varía[5]. Un estudio realizado sobre 908 adultos humanos encontró 43 individuos con 23 vértebras presacras (4,7%), 826 individuos con 24 vértebras presacras (91%) y 39 con 25 vértebras presacras (4,3%)[6].

Ligamentum flavum

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Los ligamentos de la columna vertebral también proporcionan estabilidad a la misma. Lo hacen limitando el grado de movimiento en la dirección opuesta a su ubicación. Por ejemplo, el ligamento longitudinal anterior (véase más abajo para más detalles) está situado delante de los cuerpos vertebrales. Cuando te arqueas hacia atrás, impide que te vayas demasiado lejos.
A medida que envejecemos, nuestros ligamentos pueden sufrir un engrosamiento, una condición llamada hipertrofia. La hipertrofia puede provocar síntomas como el dolor relacionado con los nervios. La hipertrofia puede evolucionar hasta convertirse en osificación, o endurecimiento del ligamento o ligamentos. La osificación puede aumentar los síntomas nerviosos, que pueden incluir la compresión o la irritación de la médula espinal (denominada mielopatía). Dependiendo de una serie de factores, el endurecimiento de los ligamentos de la columna vertebral puede precipitar el desarrollo de una estenosis espinal.

Cartílago de las vértebras

Los niveles específicos de las vértebras están asociados a puntos de referencia anatómicos clave: por ejemplo, C4 (bifurcación de la arteria carótida común), T2 (arco aórtico), T4 (bifurcación de la tráquea), L1 (final de la médula espinal en adultos), L3 (final de la médula espinal en recién nacidos) y L4 (nivel de la cresta ilíaca; bifurcación de la aorta). Articulaciones de la columna vertebral [1][2]
La inestabilidad atlanto-axial es la pérdida de estabilidad ligamentosa entre el atlas (C1) y el axis (C2), que puede hacer que la apófisis odontoides comprima la médula espinal, la médula o las arterias vertebrales cuando se flexiona el cuello. La causa más frecuente es el síndrome de Down, la artritis reumatoide o un traumatismo. 3] La degeneración de los discos intervertebrales con la edad es frecuente y puede provocar dolor de espalda, radiculopatía o síndrome de cauda equina. Ligamentos de la columna vertebral
El estrechamiento del ligamento longitudinal posterior deja al anillo fibroso sin soporte en la región posterolateral, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan hernias discales en esta región, que pueden causar la compresión del nervio espinal en el nivel inferior (por ejemplo, la hernia del disco L4/5 comprime el nervio L5). En la espondilitis anquilosante, la calcificación de los ligamentos espinales y de los discos intervertebrales provoca la fusión y la inmovilidad de la columna vertebral. Durante la punción lumbar, la aguja perfora las siguientes estructuras en orden antes de llegar al espacio subaracnoideo: piel, tejido subcutáneo, ligamento supraespinal, ligamento interespinal, ligamentum flavum, espacio epidural, duramadre y materia aracnoidea. Músculos

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